jueves, 1 de mayo de 2008

¿A QUIEN ACORTARIAS SENSIBLEMENTE LA VIDA?

¿Acaso no es la pregunta que todos nos hacemos alguna vez en nuestra vida?
Pues si no es asi, ya estas tardando en que sea asi. Tienes que preguntartelo para poder aspirar a algo más, ya que si no te preocupas tu por tu elefante, ¿quién lo va hacer?El elefante no es más que una metafora, una idea o si lo prefieres el conjunto de bienestar o aura que te rodea. Es algo asi como tu Karma. ¿Donde esta? ¿Lo tienes tu entero para ti no? ¿Y si lo tiene otro? ¿Y si alguien esta jugando con tu elefante? ¿Y si se lo estan comiendo? jajajaja! No creo, o espero que no vamos. Por otro lado, si nos fijamos en la cultura india, el elefante es instrumento de lluvia y de buena suerte. Y aqui teneis una pequeña historieta india sobre el origen del elefante."Dice la mitologia hindu que los primeros elefantes volaban y se esposaban con las nubes. Sin embargo, un dia un grupo de elefantes se poso en una rama bajo la cual un santon enseñaba a sus discipulos. La rama se rompio y al caer sobre los discipulos mato a varios; el santon, enclerizado, pidio a los cielos que quitaran las alas a los elefantes; asi ocurrio, pero entre ellos y las nubes continuo la amistad, por lo que siguen pudiendo hacer que sus antiguas compañeras descarguen lluvias." Por esta bendita facultad, son venerados todavia en toda la India. Particular reverencia se concede a los elefantes de color blanco, que por tradicion han pertenecidos a los reyes y a los que siempre se les ha tenido por augurios de buena suerte; la adoracion de estos raros aniumales esta relacionada con la lluvia y las buenas cosechas. Todavia en la actualidad, el simbolo de la buena suerte es una divinidad con cabeza de elefante, llamado Ganesha, a quien se encomiendan los hindues antes de iniciar alguna empresa importante.
Según la leyenda, Párvati tuvo a su hijo mientras Shivá estaba en la guerra contra los asuras (‘los que no son suras’, demonios). Un día Párvati fue a bañarse, y le pidió a Ganesha que vigilara la puerta del aposento. En ese momento, Shivá volvió. Ganesh no reconoció a su padre, ni este a su hijo, de modo que el joven dios le prohibió el paso. Hubo una reyerta y Shiva enfurecido, decapitó a Ganesha. Cuando se dio cuenta de que había matado a su hijo, y ante el llanto de la desconsolada madre, Shivá bajó a la tierra con la promesa de darle a su hijo la cabeza del primer ser que encontrara a su paso. Resultó ser un elefante.